Ator nació en la calle, pero ésa no fue la única desgracia que conoció, sino que tuvo que aprender a valerse por sí mismo buscando comida e intentando sobrevivir por todos los medios. Tenía gran desconfianza hacia las personas, ya que su vida no resultó ser nada fácil.
Siendo un cachorrito un coche lo atropelló y vivió durante mucho tiempo con un trozo de su pata colgando, llegando incluso a hacerse adulto con esta discapacidad. Pero la situación llegó a ser insostenible, pues Ator hubiera muerto de no haber sido por Rosario, que lo adoptó con mucha dificultad, siendo necesario introducir pastillas en su comida para que se quedara dormido.
Recogido y a salvo en la Protectora se pudo observar un comportamiento extraño por su parte, no huía de las personas, algo que no era habitual en él. El veterinario confirmó la causa de su estado de calma: había perdido demasiada sangre y se encontraba ya demasiado débil como para seguir luchando con todas sus fuerzas. Con un tratamiento y los cuidados necesarios, se recuperó, pero comenzó a tener problemas, pues al faltarle media pata (anteriormente se le había caído el trozo de pata que colgaba) se producían rozaduras que provocaban una continua infección y gran pérdida de sangre. A pesar de que se le vendaba y desinfectaba continuamente, Ator se quitaba la venda con su boca y arrastraba el trozo de pata por el suelo, por lo que corría de nuevo un alto riesgo de infección. Sólo quedaba una opción: amputarle la pata desde el comienzo de la inserción ósea. Tras la operación Ator quedó muy bien, incluso se ha puesto más gordo de lo normal, y aunque tiene esa deficiencia, no representa para él una discapacidad, ya que puede caminar bien con sus 3 patas. Átor es un gran luchador y ha sabido afrontar con gran valerosidad todas las dificultades que ha ido encontrando.
Se encuentra actualmente en la Protectora en espera de que alguien lo adopte. Si quieres un amigo leal no dudes en ir a conocerlo.
(Ator antes de ser operado)